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Nike pierde su corona: caída en Bolsa y fuga de estrellas como Mbappé

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Nike pierde terreno: la caída en Bolsa y la fuga de sus grandes estrellas

Durante décadas, Nike fue mucho más que una marca deportiva. Su logotipo se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del planeta y su estrategia de asociarse con los grandes nombres del deporte transformó la manera de vender zapatillas, camisetas y equipamiento deportivo.

Pero el gigante estadounidense atraviesa ahora una etapa especialmente complicada. La caída de su valor en Bolsa, la pérdida de cuota frente a nuevos competidores y la salida de algunas de sus grandes estrellas han abierto una pregunta que hace unos años parecía imposible: ¿está Nike perdiendo el dominio que construyó durante décadas?

Los últimos acontecimientos han vuelto a poner el foco sobre la compañía. El caso más reciente es especialmente significativo: Kylian Mbappé ha abandonado Nike después de cerca de 20 años de relación para convertirse en una de las grandes caras de la marca suiza On.

No es un episodio aislado.

NIKE precio acción
NIKE sell

Nike y una caída bursátil que preocupa a los inversores

La evolución de Nike en Bolsa refleja buena parte de los problemas que atraviesa la compañía.

En septiembre de 2026, las acciones de Nike cotizan cerca de mínimos de más de una década y la capitalización de la empresa se ha reducido de forma muy significativa en los últimos años. Reuters señala que el valor de mercado de Nike ha sufrido una caída cercana al 80% en cinco años, en un contexto marcado por el menor crecimiento de las ventas, dificultades para innovar y una competencia cada vez mayor.

La situación ha llegado incluso a poner en cuestión la permanencia de Nike en el Dow Jones, donde la compañía tiene actualmente uno de los pesos más reducidos entre sus integrantes.

Ahora bien, la Bolsa no cuenta por sí sola toda la historia.

NIKE precio acción
NIKE precio acción

Nike continúa siendo una multinacional con ingresos superiores a 46.000 millones de dólares anuales. En su ejercicio fiscal 2026, cerrado el 31 de mayo, registró ingresos de 46.398 millones de dólares, prácticamente en línea con el ejercicio anterior. Sin embargo, el beneficio neto descendió un 3%, hasta los 3.100 millones.

El problema, por tanto, no es que Nike haya dejado de ser un gigante. El problema es que el mercado ya no parece valorar a Nike como la máquina de crecimiento que fue durante tantos años.

El golpe de Mbappé: cuando una estrella cambia de camiseta

La salida de Kylian Mbappé tiene una enorme carga simbólica.

El delantero francés había estado vinculado a Nike desde que tenía nueve años. Durante casi dos décadas, la compañía estadounidense acompañó su crecimiento hasta convertirlo en uno de los grandes referentes mundiales del fútbol.

Ahora, Mbappé ha decidido cambiar de marca.

Su nuevo destino es On, la compañía suiza que se ha convertido en uno de los grandes fenómenos del mercado deportivo en los últimos años. La empresa quiere utilizar al futbolista francés como una de las piezas principales de su entrada en el fútbol y tiene previsto lanzar sus primeras botas específicas para este deporte en 2027.

Kylian Mbappé
Kylian Mbappé

El movimiento tiene una lectura especialmente interesante.

Nike no está perdiendo a Mbappé frente a Adidas o Puma, dos rivales históricos. Lo está perdiendo frente a una marca mucho más joven que quiere entrar en un territorio tradicionalmente dominado por los gigantes del sector.

Lamine Yamal también dejó Nike

El caso de Mbappé se suma además a otro movimiento de enorme repercusión.

Lamine Yamal, una de las grandes figuras emergentes del fútbol mundial, cambió Nike por Adidas.

El mensaje para Nike es complicado: mientras algunos de sus grandes nombres históricos se marchan, sus rivales intentan ocupar ese espacio y nuevas marcas buscan entrar en categorías en las que hasta hace poco parecía casi imposible competir.

La batalla ya no se limita a quién vende más zapatillas.

También se libra por quién consigue asociarse con las próximas generaciones de deportistas.

El problema está también dentro de Nike

La situación de Nike tiene varias explicaciones.

La propia compañía reconoce que continúa afrontando dificultades de crecimiento y que el comportamiento de los consumidores sigue siendo complicado. En su ejercicio fiscal 2026, las ventas de Nike Direct descendieron un 6% y los ingresos digitales de Nike Brand cayeron un 12%.

Además, la empresa ha tenido que revisar su estrategia de producto después de años en los que apostó con fuerza por la venta directa al consumidor.

La competencia también ha cambiado.

Adidas, On, Hoka, New Balance y otras marcas han conseguido ganar protagonismo en diferentes segmentos del mercado. El consumidor tiene actualmente más alternativas y Nike ya no ocupa una posición tan incontestable como en otras épocas.

El reto de volver a ser relevante

Elliott Hill regresó a Nike como consejero delegado en 2024 con la misión de impulsar una recuperación de la compañía.

Su estrategia pasa por recuperar el foco en los deportistas, mejorar el producto y reforzar la innovación. La propia empresa ha señalado que está trabajando para reconstruir la base de su negocio y recuperar crecimiento a largo plazo.

El desafío es enorme.

Nike necesita recuperar la capacidad de crear productos capaces de generar deseo, pero también necesita volver a construir una conexión especialmente fuerte con los consumidores más jóvenes.

Porque ahí está una de las claves de esta historia.

¿El final de un imperio?

Hablar del final del imperio Nike sería, a día de hoy, exagerado.

La compañía mantiene una dimensión global gigantesca, miles de millones de dólares de ingresos, una de las marcas más reconocidas del mundo y una presencia todavía extraordinaria en el deporte profesional.

Pero tampoco se puede ignorar la señal que están enviando los mercados y el movimiento de sus grandes estrellas.

Mbappé se marcha a On. Lamine Yamal está con Adidas. Nuevas marcas ganan espacio. Las acciones de Nike han sufrido una fuerte pérdida de valor y la compañía busca reconstruir su crecimiento.

La pregunta ya no es si Nike sigue siendo un gigante.

Lo sigue siendo.

La cuestión es si volverá a ser el gigante indiscutible que dominó el deporte mundial durante las últimas décadas.

Y esa respuesta dependerá de su capacidad para volver a sorprender al consumidor, recuperar terreno en innovación y conseguir que las nuevas generaciones de deportistas vuelvan a querer llevar el famoso «swoosh».

Porque los imperios deportivos no suelen caer de un día para otro.

Primero dejan de crecer.

Después pierden algunas de sus estrellas.

Y finalmente descubren que el mercado ya no les pertenece en exclusiva.